sábado, 26 de julio de 2014

Luchar para volar 2.

Esta no es la segunda parte de lo que escribo, en si es la division. Dije que subiria de dos a 3 capitulos. Tengo que aclarar muchas cosas por la anterior entrada. Los nombres de los personajes son por muchas razones, empezare con el nombre del personaje masculino. André Alexandre Dieu es del nombre de Andy. Andres Alejandro Diaz. Y Emilie Sophie, es por dos razones; Emilie por Emily, nombre mio que es de sacado de una pelicula que amo y me destroza el alma; y Sophie por una pelicula de animacion japonesa que a Andy y a mi nos encantaba y decia que yo era la protagonista cual nombre es Sophie. Las flores de la recamara de Sophie que son gardenias y orquideas, son mis preferidas. Y las bandas que estan en la pared tambien estan en mi pared, aunque en su mayoria esta atestado de Zoé. El primer "capitulo" empieza con la cancion Fade to Black de Metallica, y fue porque en esos momentos, Andy ya no estaba conmigo y lo unico que queria era suicidarme. Como explique la otra vez, las canciones son algo importante, la segunda cancion es Don't dream it's over; esa cancion es de mis preferidas porque cuando yo no estuve en casa, Andy la cantaba para mi. La tercera cancion que es El punto mas crucial de la obra El fantasma de la Opera; y de ahi es el parteaguas para muchas cosas conforme el escrito avanza. 
El portaretrato azul turquesa con estrellas existe. Ahi esta la foto de Alejandro e igual reposa sobre mi buro. Conforme siga subiendo capitulos, ire explicando. Luc, si tienes dudas, preguntame. Emy's mind out. 


P.D: Andy murio el 23 de Enero de 2013. Yo empece a escribir esto el 10 de enero. Cuando escribi el 6° capitulo, no queria continuar, no podia siquiera... Pero el siempre dijo que le gustaba como escribia y que no tenia que jamas que detenerme, asi que segui. Y reitero algo, todo esto es por aquella persona que ilumino mis dias y esperare para volverle a decir: I've been waiting for a boy like you...


4.- Let the sky fall, when it crumbles
We will stand tall
Or face it all together

Deja que el cielo caiga, cuando este se desmorone
Permaneceremos de pie
O lo enfrentaremos juntos

Skyfall - Adele.


Sophie bajaba las escaleras abrazando a Andy. Se veía tan decida como nunca.
La casa Fleury Chavanel era de un gusto exquisito. Las escaleras estaban alfombradas con una bella alfombra color rojo sangre. Un candelabro de estilo gótico iluminaba el recibidor. Mesas de cedro de un bello color oscuro. Parecía un castillo esa casa. Sophie termino su recorrido y doblo hacia la derecha con dirección al comedor. Un comedor para doce personas la esperaba.
A pesar de que solo en esa casa Vivian 3 personas, sus padres compraron aquel comedor tan grande puesto que en las fiestas se reunía toda la familia. Helene, la hermana mayor de Sophie no vendría para navidad ya que estaba haciendo su "eterno" viaje por las islas de Capri en Italia, un viaje otorgado por haberse graduado con honores  de la carrera de Estomatología (Dentista).
La mesa en el medio tenía ese candelabro con las velas encendidas y en la cabecera sur, la vajilla puesta esperaba por ella.
Claire, la joven que ayudaba en cocina apareció con una bandeja similar a la que Frank había llevado a Sophie.

Todo en la vida de Sophie parecía sacado de un cuento de hadas, exceptuando su vida misma. Claire con el uniforme que usaba la servidumbre femenina de la casa parecía Alicia, la Alicia del País de las Maravillas. Sophie había designado ese uniforme, ya que Helene le daba igual si estuvieran en ropa interior o parecieran príncipes. De ahí Sophie había tenido la idea. Claire encajaba en el prototipo de Alicia. Era blanca, rubia (pero no por eso tonta) y de ojos de un azul como el mar. Y con el uniforme más daba esa ilusión. El uniforme era de color azul claro y con un delantal blanco encima. Sophie no resistió las ganas de decir:
-¡Salve la reina roja!- aparto la silla y tomo asiento. Claire respondió:
-¡Córtenle la cabeza! - puso una jarra que contenía café, leche, una taza y azúcar sobre la mesa.
- Señorita Fleury, ¿Que va a cenar?-
-¡Ya les he dicho a todos que no me digan "Señorita"! pero bueno, ¿Que hizo Philippe el día de hoy? - dijo Sophie sirviéndose café.
-No tenemos esa costumbre de dirigirnos hacia usted de esa manera. Ya que solo iba a cenar usted, le hizo su comida predilecta.-
-¿Hizo paella?-
-Si Señorita, ya sabe usted cuanto la quiere Philippe-
-Pero sabes que Alice? no quiero cenar aquí, cenare con ustedes-
-¿En la cocina? ¿Con la servidumbre?-
-Sí, ¿porque no?-
-Está bien Sophie, avisare que usted cenara con nosotros.-
-Alice, y donde esta Luna? - Sophie buscaba algo en el piso.
-Ha de estar queriendo agarrar a Hedwig-.
La casa parecía un refugio animal. Luna era una gata blanca que le habían obsequiado a Sophie cuando cumplió 15 años. Hedwig era una bella lechuza color café claro que el abuelo James le envió cuando se desato la locura Potter y Sophie no se había salvado de esa locura. En la casa también existía Starky, un perro de raza Alaska y Sully un pez ángel.
Resignada dejo de buscar en lo que Claire iba a la cocina. Frank bajaba las escaleras con una bolsa para basura.

-¿Ya ceno señorita?-
-No Frank, me siento algo sola aquí sentada en el comedor y le pedí a Claire que por favor permitieran dejarme cenar con ustedes en la cocina-
-Iré a ver si ya está presentable la cocina, ya sabe cómo es Philippe en la cocina- Frank dejo ahí a Sophie y se dirigió a la cocina.
Sophie alzo la mirada y vio el retrato familiar. El doctor Alphonse y la doctora Camille con sus dos hijas. Cuantos sueños no había formulado con Alexandre al ver esa foto. Siempre decían que serían padres de una hermosa niña y un valiente niño. Falsas ilusiones.
Claire la saco de su ensueño mortal.
-Señorita, puede venir a cenar.-
Se levantó Sophie tomando su taza. Abrió la puerta de la cocina y todos le sonrieron al verla entrar. Marceline su eterna nana, Jean Paul el chofer cómplice, Philippe su gordito cocinero, Claire y Frank.
La cena era agradable con esa familia.
Ylahiah observaba como su pequeña bromeaba con la servidumbre de su casa. Sonrió y se alejó para indagar que había en la caja que ella había sacado del buro. Aunque de sobra sabía que había dentro. Llego a la habitación, se sentó sobre la cama y observo la caja con mucha curiosidad. La abrió sin necesidad de una llave. Había una carta, varias fotos de Alexandre y un pequeño frasquito con polvo blanco. Heroina.
Tomo la carta y leyó.



Bonita:
               Perdón por ser malo contigo. Perdón en verdad. Perdón por ser quien siempre te lastimo, siempre es por mi culpa que te pasa algo. Perdón.
Cada vez que veo al cielo. El cinturón de Orión. Todos los días te recuerdo.

               Perdón bonita. Sé que te iras y no quiero, pero tampoco quiero hacerte más daño. Ya no quiero vivir, tú mereces a alguien que yo.
                                                                     Alexandre.

Ylahiah sabía que esa carta era la que empezaba a regresar a la mente de Sophie.
















5.- Las luces de la carretera, hoy me recuerdan la distancia entre los dos. A veces siento que me llevan hasta el infinito...
Y yo te juro si deseas, sería capaz de arrancarme el corazón, malgastar mi vida entera, caer al vacío...
Aún no he encontrado algo que pueda compararte.

Arena - Chetes

Ylahiah temía por Sophie.
Su pequeña Lotte se drogaba. Hacía meses que no lo hacía. De hecho había dejado atrás todas sus adicciones desde que Alexandre llego a su vida. El cigarro, la heroína, el alcohol. Y cuando le daba tentación de regresar, pensaba en él.  Su pequeña se había empezado a drogar con un ex novio. Él le decía que al drogarse, todas sus penas acabarían, el dolor que sentía se acabaría, que sería aceptada por todos. Creyó en eso y el no pudo hacer nada para impedir que eso sucediera.
Cuando Sophie supo lo de Josette, busco a Edouard, aquel ex novio que en un instante podía conseguirle la heroína que necesitara.
Encontrar a Edouard no era difícil  Llego llorando a él, suplicando que le vendiera 250 gramos de heroína pura, la mejor que tuviera. El dinero no era un obstáculo. Él le dio aquel frasco que Sophie guardaba en la caja. Ella disfrutaba inyectarla, así la acción de la heroína en su cuerpo viajaba más rápido y la hacía sentirse mejor para afrontar su cruda realidad. Esa realidad que le dolía más que el dolor físico  Josette siempre le hacía saber por miles de maneras posibles que Alexandre era suyo. Solo suyo. Y eso mataba a Sophie y hacia que se hiciera más adicta, que se muriera más en vida.

Ylahiah busco el diario de Sophie, que de tanto leerlo lloraba al saber que Jezebeth tenía razón. Ella ya les pertenecía. Un 18 de noviembre marcaba la fecha que ella había concretado el fatal acto. Ese día se habían peleado terriblemente ella y Alexandre. En el diario color rosa que estaba bajo la almohada, se leía ese día.

Querida Melissa:
Hoy no quiero existir. Hoy mi mundo se derrumba en pedazos, hoy sé que mi sueño fantástico se muere cada vez más. ¡El mundo era nuestro! ¡NUESTRO! Que hice mal? En que falle? Josette, siempre Josette. La defiende tanto, la ama tanto. Sabes Melissa? Hoy vi a Edouard, él sabe cómo calmar este dolor que me quema el alma, que envenena mi corazón, que mata mi mente, mis ilusiones, mi amor por el vuela cual hoja al viento. Tú sabes cuánto amo a Alexandre. Yo le vendería mi alma al diablo con tal de que su sonrisa perdurara por siempre, por saber que el vivirá más que yo, se la daría solo por él. Entregaría mi vida para que nada le sucediera jamás, daría toda mi felicidad por que el fuera feliz. Daría todo por él. Solo por él.

Ylahiah no sabía qué hacer. Sabía que Sophie amaba demasiado a Alexandre para dejarlo ir con Josette. Se sacrificaría de nuevo por alguien. Hacía ya mucho tiempo que no hacia ella eso. Alexandre había llegado a ocupar su mente a un grado que causaba miedo. Era ya una obsesión. Guardo el diario ya que se oían pasos subir por la escalera.

Sophie subía con otro botiquín médico. Subía un poco animada. A su lado iba Luna.
-Gatito, sabes? Hoy no es un buen día  Hoy Alexandre cumple años. Y yo estoy triste porque, porque yo solo estorbo en su historia de amor con Josette- abrió la puerta de su dormitorio esperando que Luna también entrara.  Se sentó en la cama, si Sophie supiera que allí estaba Ylahiah ella hubiera sabido que él estaba a su lado. Agarro a Andy y volvió a buscar la pequeña llave que escondía en su interior. La saco y tomo la caja de olinala. Pudo notar que la carta de Alexandre estaba en otro lugar pero no le tomo importancia quizás ella la había cambiado de lugar y no lo recordaba.
Abrió el botiquín y extrajo una jeringa. Tomo una cuchara que tenía en el buro. Se levantó a buscar un encendedor que tenía entre sus cosas, regreso a su cama después de haberlo encontrado y tomo el pequeño frasco que estaba adentro de la cajita. Abrió el frasco con cuidado y con la cuchara tomo cerca de 15 gramos. Virtio encima unas gotas de agua, tomo el encendedor y lo prendió  poniendo la cuchara encima. Pudo ver como poco a poco se disolvía esa solución y se iba haciendo más liquida. Cuando Sophie creyó que estaba en su punto, apago el encendedor. Puso la cuchara en el buro y agarro la jeringa.

Ylahiah le gritaba que no lo hiciera, que eso no le ayudaría en nada, trataba de sujetar sus manos para que no se drogara, le decía que todo tendría solución y esa no era la manera. Era como si Sophie estuviera sorda. Ya se había amarrado con una liga el brazo para inyectarse. La jeringa estaba preparada. Y Sophie lloraba por él.  Él haría una vida con Josette y no lo podría impedir. Él se iría para siempre, como todos, como siempre. Él había llegado en su hora más oscura solo para dejarla cuando todo empeoraba. Pero Sophie lo sabía de antemano. Tomo la jeringa y se inyecto. Empujo el embolo en un solo movimiento.

Jezebeth apareció.
-Te dije Ylahiah que ella me pertenecía desde antes. No desde ahora. ¿Y pensabas tú que la podrías salvar? ¡Eso que escribió en su diario ya está pactado! ¡Ella ofreció su vida por la de él!
-No, Sophie no se ira contigo, nunca, yo haré lo posible para que ella no llegue a ti. -
-¿Son tan necios siempre? Bien, no importa demasiado. Ella está perdida - Beso Jezebeth al frente de Sophie.

Sophie siguió llorando, guardo de nuevo el frasco con movimientos torpes en la caja y la caja en el buro. Tomo la jeringa y la escondió en uno de sus cajones de una cómoda, la cuchara y el encendedor pasaron desapercibidos. Se recostó en la cama sintiendo un gran placer, una euforia recorría su cuerpo embriagándola, haciéndola sentir bien. De repente, sonrió y alcanzo a decir:
-Te amo Alexandre-.
Se había desmayado. Ylahiah rápidamente fue con el ángel de Frank, Haziel.
-Haziel! Necesito que hagas que Frank suba a ver a Sophie, se drogo de nuevo y se ha desmayado, por favor ayúdame  - Ylahiah gritaba desesperado y Haziel iba con Frank, diciéndole que podía que Sophie necesitara algo, que subiera rápidamente a buscarla.

Alexandre había dejado a Josette en su casa y conducía un alfa romeo 159 caminos a su casa. Venia pensando en cómo hacerle para que Sophie lo olvidara, él quería demasiado a Josette y Sophie impedía su camino. Él no quería hacerle daño pero si esa era la única manera, lo haría. Además, Sophie estaba muy enferma, muy moribunda y aunque la quería, eso no era suficiente para llevar a cabo su plan. Pyro sabía que estaba haciendo un buen trabajo. Pyro era otro demonio, uno que había ayudado a Jezebeth a que Sophie se enamorara extremadamente de Alexandre. Alexandre iba a gran velocidad tratando de llegar a casa.
Frank llego a la recamara de Sophie, tomo sus signos vitales, tomo la mascarilla de oxígeno y acomodo bien a Sophie en su cama. Vio que respiraba.  La cubrió con una manta y el dejo dormir.

Alexandre llegaba a casa. Era hora que Sophie se quedara sola.

















6.- And I'd give up forever to touch you
Cause I know that you feel me somehow
You're the closest to heaven that I'll ever be
And I don't want to go home right now

Y abandonaría por siempre tocarte
Porque sé que me sientes de algún modo
Tú estás más cerca del cielo de lo que yo jamás estaré
Y no quiero irme a casa justo ahora

Iris - Goo Goo Dolls.

Dedicada en memoria de una persona que ilumino mi vida, que sostuvo mi mano cuando todo estaba perdido y ahora lo extraño más que nunca.


Alejandro, la música ha muerto.
El fénix no volverá a cantar.
Y una constelación brilla más que nunca.
Link, te amo.
Christine, para siempre.



Alexandre le llamaba a Sophie. Llamo a la casa ya que Sophie no contestaba en su celular. Claire respondió.
-Buenas noches, a quien busca?-
- ¿Se encuentra Sophie? -
- Esta indispuesta para contestar, quien la busca?-
- Alexandre Dieu. Le podrías dejar un mensaje de mi parte?-
- Si joven Alexandre. ¿Qué le diré?-
- Que realizare un viaje muy largo, que me perdone por todo, que gracias por todo lo que hizo por mí y que la esperare cuando pueda llegar y compartir la eternidad, gracias Claire -
- Si no se preocupe, yo le diré cuando se despierte, pero antes de que se despida, donde está usted? La señorita Sophie lo ha intentado buscar -
- Estoy en Lyon, espero Sophie me entienda, dile eso Claire, adiós.-
Claire se le hizo muy extraña esa plática.


Alexandre planeaba lo mismo que Sophie.
Él quería acabar con su vida. Pero él no pensaba que Sophie había ofrecido su alma para que a él no le sucediera nada malo. Y esos contratos eran "legales”, aparte de que un suicida se iba a un limbo en el cual repetiría una condena infinita. Gabriel cuidaba de Alexandre  Él era ese arcángel  que en este caso simbolizaba la resurrección y de la compasión. Aquel contrato en el que Sophie ofrecía su alma, Gabriel y Jezebeth lo habían concluido, otorgándole a Alexandre el cuidado máximo  Aunque Gabriel pensaba igual que Ylahiah ya que siempre había clausulas extrañas... Y esta era la 2a.

"Si el dueño del alma ofrecida y/o vendida llega a soportar toda la condena que se le impondrá en vida, podrá ir al paraíso  al igual que el ser por el que se sacrificó".

Gabriel iba tras Alexandre. Alejo las piedras para que no tropezara. Alexandre entro a casa. Su madre se había ido de vacaciones con una de las hermanas de Alexandre a España. Él estaba solo. Se dirigió a la recamara que había sido de sus padres y que estaba sola desde que su padre falleció  Gabriel sabia porque Alexandre entraba allí  Su propósito era encontrar el arma de su padre. Aunque Gabriel iba un paso adelante. Le había quitado las balas a la pistola, en si la había descompuesto. Alexandre buscaba el arma en el closet donde se guardaron todas las pertenencias de su padre.
-Bien, ahora a escribirle a Josette - La había encontrado y se dirigía a su recamara.
Estaba pintada en color blanco y en la pared, atrás de la cabecera de su cama estaba pintada una frase con letras azul turquesa y una letra algo extravagante.

Estuve esperando por un chico como tú que llegara a mi vida.
Yo te enviare mi amor en un telegrama cuando todos traten de alejarme de ti.

Te amare por siempre Christine.
Juntos hasta el final. Tu fantasma.

Cuando Sophie fue a la casa de Alexandre, ella al ver que todo estaba en blanco (a excepción de unos cuantos posters de Harry Potter) tomo un pincel y escribió eso. Secretamente (solo ellos sabían) Sophie le decía Christine por una película, El fantasma de la Opera.  Sophie era gran fan de la música y de la ópera, una vez en París estuvo por corta temporada en la Opera Bastillé. Sophie le rogó a Alexandre que fuera con ella. Ambos fueron a ver la obra. Y ese día fue la primera vez que Sophie se entregaba a alguien. Desde aquel día, ella le decía Christine y ella era el fantasma porque según era fea igual que el pobre fantasma.
Alexandre no lo había quitado de la pared porque le gustaba verlo. Fue por una libreta y escribió una pequeña nota para Josette. Tomo la pistola, apunto a su sien y tiro del gatillo.
Gabriel se empezó a reír al ver que Alexandre abría los ojos con sorpresa y observaba la pistola de cerca.
-No se equivocaba Ylahiah al decir que eras algo distraído - se sentó a su lado y rio.
Una llamada sobresalto a Alexandre. Gabriel bostezo. Como siempre el llevaba la delantera. El ángel de Alexane, la mejor amiga de Alexandre le había insistido a Alexane para que le hablara a Alexandre en el punto y momento exacto.
-¿Bueno?-
-¡Alexandre Dieu! Qué bueno que te encuentro! ¿Dónde diablos te habías escondido? ¡Todos te hemos estado buscando!
-Estoy en Lyon, pero ¿porque tanta insistencia en buscarme?-
-¡Porque son vacaciones! Todos los biomédicos están organizando un viaje a Monte Carlo y Las Vegas!!Vamos Alex! ¡Mis papás ya me dieron el permiso! ¡Anda ven conmigo!
Gabriel disfrutaba la conversación mientras comía una manzana. Ylahiah apareció a su lado.
-Gabriel, disculpa que te moleste pero, ¡Mi Sophie! Se ha vuelto a drogar y ella ya no me escucha!- Ylahiah lloraba.
-Ylahiah, si lloras lastimas a Sophie. Ella necesita de tu risa, ella necesita un amigo que le ayude a enfrentar su dolor y su pena- Gabriel daba un último mordisco a la manzana y hacia aparecerse otra.
-¿Que está haciendo tu pequeña Lotte por cierto?- Gabriel se empezaba a comer la manzana que había aparecido.
-Se desmayó y está durmiendo ya- Ylahiah dejaba de llorar.
-¡Pues ve! Este es el momento de poder hablar con ella y lo sabes de sobra.-
-Si Gabriel, gracias por aconsejarme-
Gabriel inclino la cabeza diciendo que sí. Ylahiah desapareció. Alexandre seguía hablando con Alexane sobre el viaje.

-No te iba a llamar por diferentes razones, pero algo me motivo a hacerlo y anda! ¡Por favor Alex! Vamos al viaje!-
-Lo pensare Al, lo pensare-
-El viaje es el 22, pero por favor! Vamos!-
-Yo te llamo el 21 para ver si me animo va?-
- ¡Bien! Saludos a Josette y a Sophie - Alexane decía eso y colgó.
Gabriel se levantó y grito.
-¡Piensa bien Alexandre! De todas maneras, Sophie ha hecho el más grande sacrificio y ya es tarde-
Alexandre escucho algo y volteo a todas partes. No había nadie más, bueno eso era lo que pensaba.
Gabriel se carcajeo.
-Ahora me buscas? Déjame decirte que no me vas a encontrar por más que me busques y tengo prohibido renegar de estar cuidándote por Sophie, porque sí, me caes mal- se tiro a la cama y suspiro-
-Y para que lo sepas, no hay manera que te suicides por mucho que lo intentes-.
Alexandre pensó en ella y se acostó en la cama igual que estaba Gabriel.
-Duerme que yo velare tu sueño igual que pidió Sophie, aunque jamás estén juntos de nuevo- Hizo que Alexandre tuviera y se sintiera cansado, cerro sus parpados y se quedó acostado a su lado, vigilando que nada le pasara.


















viernes, 25 de julio de 2014

Luchar para volar.

Estuve escribiendo un buen tiempo. Me ha costado bastante seguir. Hasta hoy esta la entrada numero 32 y estoy escribiendo la numero 33. Vaya que es dificil! A veces mi mente se bloquea, se atrofia por muchas cosas, pero llega el punto en el que todo lo que pasa a mi alrededor es bastante y duele, la unica manera de desahogarme es escribir. Escribir hasta que todo deje de doler. Mi mente se pierde! O quiza estoy empezando a enloquecer. Desde que Andy se fue, todo cambio para mi. Y deje de escribir en este blog debido a que muchas cosas que estan aqui él las leia y se declaraba fan. 

Todo esto que transcribire esta dedicado a él y a muchas cosas que me han pasado. Debo decir que las canciones de cada "capitulo" son de mis favoritas, y algunas cosas entre el personaje de Alexandre y Sophie son platicas personales entre Andy y yo. ¿Porque escribo todo esto? Por un amigo que quiero mucho que dijo que le gustaba como le escribia... Luke, espero entiendas un poco mas quien soy yo. Cada semana pasare de 2 a 3 capitulos aqui. 


"Luchar para volar"


1.-  I have lost the will to live, Simply nothing more to give
There is nothing more for me, need the end to set me free
He perdido el deseo de vivir
Simplemente no tengo nada más para dar
No hay nada para mí
Necesito que el final me libere
Fade to Black - Metallica




Y allí estaba ella, terminando de escribir esa carta que pensaba que le darían a él como una carta póstuma al funeral. Eran sus últimas. Esperanza? Ninguna. Sentada ahí en el balcón viendo al mundo lenta y cotidianamente seguir su curso. 
La carta estaba en tinta roja, él amaba el color rojo. Dejo de escribir para sorber un poco de café. A lo lejos se podía observar que la bella torre Eiffel encendía sus luces. París, extrañar París. Un viento suave alboroto su cabello castaño. Dejo de escucharse Domino Dancing de Pet Shop Boys para empezar a sonar Hello Goodbye de The Beatles. En ese momento no había, podía decirse, nadie en casa. Su madre y su padre estarían corriendo de un lado para otro en el hospital. El sonido de esa canción retumbaba por sus oídos, el frio de diciembre también helaba su corazón...

Como sería fácil morir? Ella al estudiar Derecho sabía que sus padres tendrían problemas legales. Se imaginaba miles de cosas y situaciones, algunas improbables y absurdas. Las ganas de seguir batallando contra todas esas enfermedades que la atacaban continuamente. Estar en la lista de espera por un trasplante de riñón porque el suyo era inservible, una médula errónea y un corazón débil que se detenía a veces.

Sophie sentía ese frio helarla, respirar ese aire contaminado sabía que la dañaba más y no le importaba. El tanque de oxígeno estaba en la recámara y Sophie no se molestaría en levantarse e ir por el (aunque en parte quería ir, pues ella muy en el fondo, no deseaba morir). Se veía extraña ahí sentada, tenía puesta una camiseta de tirantes color azul y un short, combinándolo con unas sandalias blancas mientras todos en la calle se veían con abrigos, bufandas y botas. 
Ya no sentía nada, el dolor ya le había hecho sentirse inmune ante muchas cosas. Realmente ya casi nada importaba. Eran las 6:00 p.m. de un frio y nublado 19 de Diciembre. Le costó trabajo doblar las piernas, y se dispuso a doblar las 4 hojas en las que había que había estado escribiendo. Parecía un bello esqueleto viviente, digno de estar en el anfiteatro de la facultad de medicina. Se sentía sola. Alexandre se había ido y ella ganas no tenia de seguir luchando por una causa perdida. Sus amigos la seguían buscando, mandaban flores, globos, tarjetas, pero Sophie rechazaba que la vieran y eso la hacía sentir peor. De repente, oyó que abrían suavemente la puerta de cristal que daba hacia el balcón. Volteo espantada y vio a Frank. Frank era el mayordomo, llevaba una bandeja con galletas, una gran jarra de café y los demás aditamentos incluyendo un pastillero. 

-¡Frank!- dijo algo espantada Sophie.
-Señorita Fleury debe de tomar sus medicamentos en la hora indicada! Dios Santo Señorita! ¿Que no ve que esta por nevar? - Frank le dijo eso muy espantado al ver a Sophie con semejante vestuario primaveral.
-¿Cuantas veces te he dicho que no me digas Señorita!? ¡Dime Frank cuantas?- respondió Sophie algo alterada.
Frank solo la observo mientras ponía las cosas de la bandeja en la mesa.
- No las suficientes, no las suficientes- decía eso mientras servía mas café en la taza de Sophie y arrimaba las cartas.
-Señorita Fleury, estas hojas, son para el joven Dieu? - tenia sujetando las cartas con sumo cuidado, como si fueran extraños bichos.
-Si Frank, y no me digas señorita. Pero si, son para él, aunque no se en donde este - tomo la taza y la endulzo con miel.
- Señorita...-- se detuvo al ver la mirada inquisidora de Sophie. - Sophie, debes olvidarlo, es lo mejor para ti. ¿Cuantas veces no te he visto llorar por el?- dijo Frank y abría el pastillero, checando que pastillas eran las que Sophie debía de tomar.
- Frank, lo extraño. Pero yo no sé si el me extraña tanto como yo- su mano temblaba y hacia que se derramara un poco de café sobre su camiseta.
- Lo se Sophie, sea fuerte otra vez, usted siempre lo ha sido- Frank sonrió.
- A las 7:30 se servirá la cena, le suplico baje, llamaron ya sus padres diciendo que tienen una cirugía de urgencia que le disculpen esta noche-.
Sophie movió la cabeza diciendo que sí y Frank salió del balcón, dejando de nuevo a Sophie con su escándalo musical. Las estrellas ya estaban en el cielo, Sophie observo su constelación favorita, aquella a la que le había dicho a Alexandre que era suya, solo suya. La constelación de Orión. Se escuchaba Waiting for a girl like you. La canción de ambos.
- En verdad te extraño, y hoy más que nunca, te necesito- decía Sophie mientras varias lágrimas recorrían sus mejillas.


Lejos de ahí, Alexandre besaba apasionadamente a Josette y le decía cuanto la amaba. Y en otra parte más lejos de ahí, y sobre todo más alto, estaba Ylahiah, el ángel protector de Sophie que ya pensaba que haría para que su pequeña Lotte (como el solía referirse a ella) no llevara a cabo aquello que estaba en su mente.
Y es que Sophie, aun tenía que luchar para volar.




2.- You'll never see the end of the road while you're travelling with me.
Tu nunca veras el final del camino, mientras viajes conmigo.
Don't dream it's over - Crowded House


Ylahiah desde el día en que le asignaron cuidar a Sophie, él se había prometido nunca abandonarla. Él era su ángel que la cuidaba de todo. Excepto y no fue a propósito, de una sola cosa no la había protegido.
La lucha entre el bien y el mal siempre se llevaba a cabo, a cada momento, a cada instante. Pero con Sophie esa batalla era más cruel. Jezebeth, un demonio, había hecho que ella hubiese conocido a Alexandre. Ylahiah sabía que el peor dolor era el del corazón. Su pequeña Lotte había entregado su cuerpo, su alma y su corazón a él, a Alexandre. El, era el típico chico rompe corazones. Alto, delgado, de un porte tan agradable... Su cabello negro y esos ojos color miel que hipnotizaban a cualquiera fuera hombre o mujer, su piel blanca como la nieve y esa voz, que los ángeles envidiaban...
Pero Alexandre no quería "demasiado" a Sophie. La dulce Lotte era alguien a quien muchos pasaban de desapercibida. Sophie media 1.67. Su piel era ya cetrina y carente de brillo, antes era apiñonada y suave, su voz era algo empalagosa y a veces chillona a más no poder. Su cabello era algo largo, le llegaba a los hombros y sus ojos... Esa chispa que había tenido ya no existía. Aquellos ojos negros... La verdad, Sophie gracia no tenía mucha, era alguien "X" para el mundo que la rodeaba.  Alexandre no tenía intenciones de amar a Sophie, puesto que él ya tenía un amor. Josette. La pequeña Lotte sufría por eso e Ylahiah también.

Sentado en el barandal observaba a Sophie llorar. Ya eran varias noches, semanas que la veía llorar por él. Su aislamiento era peor. Aunque lo bueno a su favor era que estaban de vacaciones.
Ylahiah no se había percatado de algo. Jezebeth le susurraba a Sophie...
-¡Estúpida! ¿Cómo te enamoraste de alguien que ya estaba enamorada? ¿Te creíste en serio que te amaba? ¿Qué solo a ti te hacia el amor? Pendeja moribun...- Jezebeth no pudo terminar la oración ya que Ylahiah empuñaba su espada y le gritaba
- ¡Deja a Sophie en paz! -
- ¿Y tú que me harás si no lo hago? ¿Crees que dejaran a Sophie en paz después de que me aniquiles? - dijo Jezebeth en tono burlón y arrimando hacia un lado la espada que le apuntaba.
- Ya le has hecho daño suficiente para que permita yo que sigas con esto -
- ¡Por favor Ylahiah! ¡Su alma nos pertenece! Desde que tu querida Sophie pensó en el suicidio, desde que dijo que nos vendería su alma, su vida por la felicidad de aquel ingrato mortal, ella ya era de nosotros- Jezebeth jugaba con el cabello de Sophie mientras ella lloraba incesantemente.
-¡Déjala te he dicho! ¡Ella tiene retorno! - Ylahiah apunto de nuevo su espada contra Jezebeth.
-Eres tan iluso Ylahiah y lo sabes. Tu Sophie se ira conmigo, pero no hoy, aun no empieza el espectáculo-  Jezebeth sonrió maliciosamente y desapareció  Ylahiah envaino su espada y abrazo fuertemente a Sophie.
-No pequeña Lotte, no te rindas, no dejes que te vean llorar una vez más -. Sophie poco a poco se iba calmando y sin más ella tiro todo lo que había en la mesa. La tasa que le había obsequiado James en su visita a Alemania ya hacía en el piso hecha pedazos, la carta para Alexandre se mojaba de café y las hojas volaban por el balcón...


























3.- Pasa el punto más crucial. No habrá retorno.
El tiempo de fingir pasó también,
Al llegar hasta el final, no te resistas
El punto más crucial - The Phantom of Opera

Alexandre acariciaba suavemente el cabello de Josette, mientras le decía cuanto la amaba. Aunque en el fondo de sus pensamientos, estaba ella. Sophie. Ella había llegado a su vida sin aviso, sin ninguna advertencia previa, sin rodeos. Alexandre la había conocido en la reunión que se hacía al iniciar los cursos en la universidad. Ambos eran consejeros estudiantiles de sus respectivas carreras. Él estudiaba biomedicina y ella leyes; continuamente se veían y así era como Sophie se había enamorado. Para el eso era difícil y complicado ya que era sabido por casi toda la universidad que Sophie Fleury, hija de los famosos doctores Fleury tenía cáncer en la medula o más conocido como Leucemia. Lo que el menos quería era hacerle daño, eso le dolería. Y sin embargo él jugaba.

Sophie mantenía ese llanto lastimero.
-Tonta, tu tuviste que caer- enterraba sus manos en los pedazos de cerámica que ya hacían en el piso.
-Te enamoraste y entregaste TODO- decía eso mientras suavemente caían copas de nieve sobre ella, se levantó y observo sus palmas. Estaban sangrando. Sonrió. Recogió las hojas que aún quedaban en buen estado. Las cartas estaban algo mojadas y aunque dudaba recogerlas, lo hizo. Abrió la puerta. Su recamara y aquel balcón eran los únicos lugares conocían su historia con Alexandre.
La recamara tenia aquel dulce olor a gardenias entre mezclado con olor a medicina. Estaba pintado de azul, de hecho asemejaba al mar. En el techo, una bella lámpara trataba de parecerse al sol. Los muebles eran de color arena igual que la alfombra que tenía pintadas estrellas de mar. Y estaba aquel bello tocador que parecía sacado de una película de Disney. Aquel lugar estaba lleno de vida. Posters de bandas de rock tapizaban una pared por completo. Dave Mustaine encabezaba el tributo musical. Megadeth, Iron Maiden, Papa Roach, Def Leppard, Metallica... Aunque también había bandas diferentes, algo quizás "light"; Oasis, The Smashing Pumpkins, The Beatles, MGMT, Bat for Lashes, Franz Ferdinand, Linkin Park, Silversun Pickups, The Strokes...
En una mesa repleta de libros reposaba un jarrón algo pequeño lleno de gardenias y en medio una hermosa orquídea negra. Era un bello lugar exceptuando algo. Junto a la cama de Sophie se encontraba el tanque de oxígeno, y en el pequeño buro en forma de sirena había pastillas, un vaso de agua y "la foto".
En un porta retrato color azul turquesa estaba una foto que Alexandre y Sophie se habían tomado cuando cumplieron 3 meses. Alexandre le había escrito en inglés:
 I love you precious. Alex.

Sophie presiono el interruptor junto a su cama y se iluminaron las lámparas en forma de estrella que iluminaban la cabecera. Puso las hojas sobre el edredón turquesa y abrió la puerta que tenía el buro. Adentro, había un botiquín y una pequeña caja de madera. Saco ambas cosas. Se sentó en la cama y abrió primero el botiquín. Tomo la botella de alcohol y la vertió sobre su mano mientras retiraba los pedazos de taza que quedaban. Hizo lo mismo con la otra mano. Tomo una venda y hábilmente se vendo. Observo la caja. En los muchos viajes de sus padres habían visitado México, (su país de América Latina preferido) le habían traído esa caja. Se le llamaba de Olinala y despedía un olor dulzón que embriagaba.
La observo cuidadosamente y agarro a Andy. Un oso que le habían obsequiado de niña. Andy escondía una llave que abría la caja de olinala.
-Andy, lo siento tanto, pero tú sabes que esto me está matando- le dijo al oso mientras buscaba la pequeña llave en el suave relleno del oso. La encontró y para su mala suerte, tocaron suavemente la puerta.

Era de nuevo Frank.

-¡Señorita Fleury! Ya son las 7:30 y la cena se enfría. Baje por favor.-
-Si Frank en un minuto bajo-
-¿Que se hizo en las manos? - casi grita Frank al ver las manos de Sophie vendadas.
-Se me cayó la taza y trate de recoger los pedazos-
- Baje a cenar y ahorita yo limpio-
-Si Frank.- Sophie se bajó de la cama, dejando la caja en el buro izquierdo, agarro a Andy y lo abrazo.
-Tu sabes que esto es inevitable Andy, es la única manera en la que todo se detendrá un instante y el regresara; Andy quédate a mi lado-.












miércoles, 28 de noviembre de 2012

No me engañas a mi... Te engañas a ti mismo.

Hey querida gente! Ando por aqui en un rato que me enferme y no fui a la uni. No les dije o si? Entre a la BUAP pero en otra carrera. Enfermeria. Bueno ya basta de mi. Les contare algo que me paso y que ojala les sirva de experiencia :D.

Pz su querida Emy se enamoro! Y bueno en el lapso que convivi con esta persona fui excesivamente feliz, hasta que... Alguien mas obstruia mi felicidad. El chico que yo amaba queria a alguien mas. Una chica que vive, a 3107 kilometros de mexico!!! Wow! Era curioso y a la vez gracioso. Esta chica siempre era "la manzana de la discordia" en mi cuento. Pasaba el tiempo... Y llego el Dia D. El inombrable (nos referiremos a el por ese nombre puesto que me da mucho coraje decir su nombre) no estaria disponible, puesto que lo castigarian y por ningun lado lo podria yo encontrar y/o saber de el. Yo, como estupida confie en sus palabras: Esto no es un adios. Estare bien. 
Oh que pendeja! Yo tratando de saber de el, busque en todas partes y Twitter me saco de mi estupidez... El tenia otra cuenta y estaba protegida. Lo mas inteligente que pudo haber hecho fue ponerle el mismo nombre al que usa en Ask. Oh sorpresa! Era el! Y tenia contacto con la tipa! Mas revelaciones! La tipa esa tambien protegio su cuenta!! Wow gente! Y mas datos aun: Yo le mande mensaje, preocupada... Se supone que el cel lo tiene su mamá y su hermana...  Respuesta: El inombrable no regresara hasta dentro de medio año! Esta en otro estado... En serio me dio muchisimo coraje que hasta llegue al hospital. Porque? Porque al revisar la cuenta alterna... Una de sus "primas" en twitter le dijo algo acerca de la escuela y que ella tambien ya saldria de vacaciones... Yo? Aun espero que tenga los "producto de gallina" para decir la verdad. Y seguir ahorrando para romperle la madre. Y una ultima cosa: Eligio a la chica que vive a 3107 kilometros de distancia. Aplausos señores! Yo por eso conocere a alguien que viva en Japon, me enamorare de el y me ire alla a vivir.

Chicas y chicos. Que ganan con decir mentiras? Si, quizas salir del aprieto momentaneamente pero... No saben que la verdad sera descubierta tarde o temprano? Que es mejor, decir una mentira y perder a personas que queremos o una amistad o decir la verdad, enojarse quizas pero despues arreglar las cosas? No es padre que te digan mentiras, pero tampoco es padre decirlas, a menos que no tengas escrupulos y ni un poquito de conciencia. Deberian ponerse en los zapatos del otro cuando sepan la verdad. Es una reverenda estupides creer que alguien no se enterara! Hipocresia. Es una palabra fuerte sin embargo seria un sinonimo de mentir.

Yo en lo personal aprendi muchas lecciones respecto a las mentiras. No quieran ocultar las cosas! Tengan el valor para decir la verdad! Acaten las consecuencias de sus actos! No fingan ante los demas! No den una cara que sea irreal! Todo se llegara a saber aunque no quieran...