El portaretrato azul turquesa con estrellas existe. Ahi esta la foto de Alejandro e igual reposa sobre mi buro. Conforme siga subiendo capitulos, ire explicando. Luc, si tienes dudas, preguntame. Emy's mind out.
P.D: Andy murio el 23 de Enero de 2013. Yo empece a escribir esto el 10 de enero. Cuando escribi el 6° capitulo, no queria continuar, no podia siquiera... Pero el siempre dijo que le gustaba como escribia y que no tenia que jamas que detenerme, asi que segui. Y reitero algo, todo esto es por aquella persona que ilumino mis dias y esperare para volverle a decir: I've been waiting for a boy like you...
4.- Let the sky fall, when it crumbles
We will stand tall
Or face it all together
Deja que el cielo caiga, cuando este se desmorone
Permaneceremos de pie
O lo enfrentaremos juntos
Skyfall - Adele.
Sophie bajaba las escaleras abrazando a
Andy. Se veía tan decida como nunca.
La casa Fleury Chavanel era de un gusto
exquisito. Las escaleras estaban alfombradas con una bella alfombra color rojo
sangre. Un candelabro de estilo gótico iluminaba el recibidor. Mesas de cedro
de un bello color oscuro. Parecía un castillo esa casa. Sophie termino su
recorrido y doblo hacia la derecha con dirección al comedor. Un comedor para
doce personas la esperaba.
A pesar de que solo en esa casa Vivian 3
personas, sus padres compraron aquel comedor tan grande puesto que en las
fiestas se reunía toda la familia. Helene, la hermana mayor de Sophie no
vendría para navidad ya que estaba haciendo su "eterno" viaje por las
islas de Capri en Italia, un viaje otorgado por haberse graduado con
honores de la carrera de Estomatología
(Dentista).
La mesa en el medio tenía ese candelabro
con las velas encendidas y en la cabecera sur, la vajilla puesta esperaba por
ella.
Claire, la joven que ayudaba en cocina
apareció con una bandeja similar a la que Frank había llevado a Sophie.
Todo en la vida de Sophie parecía sacado de
un cuento de hadas, exceptuando su vida misma. Claire con el uniforme que usaba
la servidumbre femenina de la casa parecía Alicia, la Alicia del País de las
Maravillas. Sophie había designado ese uniforme, ya que Helene le daba igual si
estuvieran en ropa interior o parecieran príncipes. De ahí Sophie había tenido
la idea. Claire encajaba en el prototipo de Alicia. Era blanca, rubia (pero no
por eso tonta) y de ojos de un azul como el mar. Y con el uniforme más daba esa
ilusión. El uniforme era de color azul claro y con un delantal blanco encima.
Sophie no resistió las ganas de decir:
-¡Salve la reina roja!- aparto la silla y
tomo asiento. Claire respondió:
-¡Córtenle la cabeza! - puso una jarra que
contenía café, leche, una taza y azúcar sobre la mesa.
- Señorita Fleury, ¿Que va a cenar?-
-¡Ya les he dicho a todos que no me digan
"Señorita"! pero bueno, ¿Que hizo Philippe el día de hoy? - dijo
Sophie sirviéndose café.
-No tenemos esa costumbre de dirigirnos
hacia usted de esa manera. Ya que solo iba a cenar usted, le hizo su comida
predilecta.-
-¿Hizo paella?-
-Si Señorita, ya sabe usted cuanto la
quiere Philippe-
-Pero sabes que Alice? no quiero cenar
aquí, cenare con ustedes-
-¿En la cocina? ¿Con la servidumbre?-
-Sí, ¿porque no?-
-Está bien Sophie, avisare que usted cenara
con nosotros.-
-Alice, y donde esta Luna? - Sophie buscaba
algo en el piso.
-Ha de estar queriendo agarrar a Hedwig-.
La casa parecía un refugio animal. Luna era
una gata blanca que le habían obsequiado a Sophie cuando cumplió 15 años.
Hedwig era una bella lechuza color café claro que el abuelo James le envió
cuando se desato la locura Potter y Sophie no se había salvado de esa locura.
En la casa también existía Starky, un perro de raza Alaska y Sully un pez
ángel.
Resignada dejo de buscar en lo que Claire
iba a la cocina. Frank bajaba las escaleras con una bolsa para basura.
-¿Ya ceno señorita?-
-No Frank, me siento algo sola aquí sentada
en el comedor y le pedí a Claire que por favor permitieran dejarme cenar con
ustedes en la cocina-
-Iré a ver si ya está presentable la
cocina, ya sabe cómo es Philippe en la cocina- Frank dejo ahí a Sophie y se
dirigió a la cocina.
Sophie alzo la mirada y vio el retrato
familiar. El doctor Alphonse y la doctora Camille con sus dos hijas. Cuantos
sueños no había formulado con Alexandre al ver esa foto. Siempre decían que
serían padres de una hermosa niña y un valiente niño. Falsas ilusiones.
Claire la saco de su ensueño mortal.
-Señorita, puede venir a cenar.-
Se levantó Sophie tomando su taza. Abrió la
puerta de la cocina y todos le sonrieron al verla entrar. Marceline su eterna
nana, Jean Paul el chofer cómplice, Philippe su gordito cocinero, Claire y
Frank.
La cena era agradable con esa familia.
Ylahiah observaba como su pequeña bromeaba
con la servidumbre de su casa. Sonrió y se alejó para indagar que había en la
caja que ella había sacado del buro. Aunque de sobra sabía que había dentro.
Llego a la habitación, se sentó sobre la cama y observo la caja con mucha
curiosidad. La abrió sin necesidad de una llave. Había una carta, varias fotos
de Alexandre y un pequeño frasquito con polvo blanco. Heroina.
Tomo la carta y leyó.
Bonita:
Perdón por ser malo contigo.
Perdón en verdad. Perdón por ser quien siempre te lastimo, siempre es por mi
culpa que te pasa algo. Perdón.
Cada
vez que veo al cielo. El cinturón de Orión. Todos los días te recuerdo.
Perdón bonita. Sé que te iras y
no quiero, pero tampoco quiero hacerte más daño. Ya no quiero vivir, tú mereces
a alguien que yo.
Alexandre.
Ylahiah sabía que esa carta era la que
empezaba a regresar a la mente de Sophie.
5.- Las luces de la carretera, hoy me recuerdan la
distancia entre los dos. A veces siento que me llevan hasta el infinito...
Y yo te juro si deseas, sería capaz de arrancarme el
corazón, malgastar mi vida entera, caer al vacío...
Aún no he encontrado algo que pueda compararte.
Arena - Chetes
Ylahiah temía
por Sophie.
Su pequeña Lotte
se drogaba. Hacía meses que no lo hacía. De hecho había dejado atrás todas sus
adicciones desde que Alexandre llego a su vida. El cigarro, la heroína, el
alcohol. Y cuando le daba tentación de regresar, pensaba en él. Su pequeña se había empezado a drogar con un
ex novio. Él le decía que al drogarse, todas sus penas acabarían, el dolor que
sentía se acabaría, que sería aceptada por todos. Creyó en eso y el no pudo
hacer nada para impedir que eso sucediera.
Cuando Sophie
supo lo de Josette, busco a Edouard, aquel ex novio que en un instante podía
conseguirle la heroína que necesitara.
Encontrar a
Edouard no era difícil Llego llorando a
él, suplicando que le vendiera 250 gramos de heroína pura, la mejor que
tuviera. El dinero no era un obstáculo. Él le dio aquel frasco que Sophie
guardaba en la caja. Ella disfrutaba inyectarla, así la acción de la heroína en
su cuerpo viajaba más rápido y la hacía sentirse mejor para afrontar su cruda
realidad. Esa realidad que le dolía más que el dolor físico Josette siempre le hacía saber por miles de
maneras posibles que Alexandre era suyo. Solo suyo. Y eso mataba a Sophie y
hacia que se hiciera más adicta, que se muriera más en vida.
Ylahiah busco el
diario de Sophie, que de tanto leerlo lloraba al saber que Jezebeth tenía
razón. Ella ya les pertenecía. Un 18 de noviembre marcaba la fecha que ella
había concretado el fatal acto. Ese día se habían peleado terriblemente ella y
Alexandre. En el diario color rosa que estaba bajo la almohada, se leía ese día.
Querida Melissa:
Hoy no quiero existir. Hoy mi mundo se derrumba en
pedazos, hoy sé que mi sueño fantástico se muere cada vez más. ¡El mundo era
nuestro! ¡NUESTRO! Que hice mal? En que falle? Josette, siempre Josette. La
defiende tanto, la ama tanto. Sabes Melissa? Hoy vi a Edouard, él sabe cómo
calmar este dolor que me quema el alma, que envenena mi corazón, que mata mi
mente, mis ilusiones, mi amor por el vuela cual hoja al viento. Tú sabes cuánto
amo a Alexandre. Yo le vendería mi alma al diablo con tal de que su sonrisa
perdurara por siempre, por saber que el vivirá más que yo, se la daría solo por
él. Entregaría mi vida para que nada le sucediera jamás, daría toda mi
felicidad por que el fuera feliz. Daría todo por él. Solo por él.
Ylahiah no sabía
qué hacer. Sabía que Sophie amaba demasiado a Alexandre para dejarlo ir con
Josette. Se sacrificaría de nuevo por alguien. Hacía ya mucho tiempo que no
hacia ella eso. Alexandre había llegado a ocupar su mente a un grado que
causaba miedo. Era ya una obsesión. Guardo el diario ya que se oían pasos subir
por la escalera.
Sophie subía con
otro botiquín médico. Subía un poco animada. A su lado iba Luna.
-Gatito, sabes?
Hoy no es un buen día Hoy Alexandre
cumple años. Y yo estoy triste porque, porque yo solo estorbo en su historia de
amor con Josette- abrió la puerta de su dormitorio esperando que Luna también
entrara. Se sentó en la cama, si Sophie
supiera que allí estaba Ylahiah ella hubiera sabido que él estaba a su lado.
Agarro a Andy y volvió a buscar la pequeña llave que escondía en su interior.
La saco y tomo la caja de olinala. Pudo notar que la carta de Alexandre estaba
en otro lugar pero no le tomo importancia quizás ella la había cambiado de
lugar y no lo recordaba.
Abrió el
botiquín y extrajo una jeringa. Tomo una cuchara que tenía en el buro. Se
levantó a buscar un encendedor que tenía entre sus cosas, regreso a su cama
después de haberlo encontrado y tomo el pequeño frasco que estaba adentro de la
cajita. Abrió el frasco con cuidado y con la cuchara tomo cerca de 15 gramos.
Virtio encima unas gotas de agua, tomo el encendedor y lo prendió poniendo la cuchara encima. Pudo ver como
poco a poco se disolvía esa solución y se iba haciendo más liquida. Cuando
Sophie creyó que estaba en su punto, apago el encendedor. Puso la cuchara en el
buro y agarro la jeringa.
Ylahiah le
gritaba que no lo hiciera, que eso no le ayudaría en nada, trataba de sujetar
sus manos para que no se drogara, le decía que todo tendría solución y esa no
era la manera. Era como si Sophie estuviera sorda. Ya se había amarrado con una
liga el brazo para inyectarse. La jeringa estaba preparada. Y Sophie lloraba
por él. Él haría una vida con Josette y
no lo podría impedir. Él se iría para siempre, como todos, como siempre. Él
había llegado en su hora más oscura solo para dejarla cuando todo empeoraba.
Pero Sophie lo sabía de antemano. Tomo la jeringa y se inyecto. Empujo el
embolo en un solo movimiento.
Jezebeth
apareció.
-Te dije Ylahiah
que ella me pertenecía desde antes. No desde ahora. ¿Y pensabas tú que la
podrías salvar? ¡Eso que escribió en su diario ya está pactado! ¡Ella ofreció
su vida por la de él!
-No, Sophie no
se ira contigo, nunca, yo haré lo posible para que ella no llegue a ti. -
-¿Son tan necios
siempre? Bien, no importa demasiado. Ella está perdida - Beso Jezebeth al
frente de Sophie.
Sophie siguió
llorando, guardo de nuevo el frasco con movimientos torpes en la caja y la caja
en el buro. Tomo la jeringa y la escondió en uno de sus cajones de una cómoda,
la cuchara y el encendedor pasaron desapercibidos. Se recostó en la cama
sintiendo un gran placer, una euforia recorría su cuerpo embriagándola,
haciéndola sentir bien. De repente, sonrió y alcanzo a decir:
-Te amo
Alexandre-.
Se había
desmayado. Ylahiah rápidamente fue con el ángel de Frank, Haziel.
-Haziel!
Necesito que hagas que Frank suba a ver a Sophie, se drogo de nuevo y se ha
desmayado, por favor ayúdame - Ylahiah
gritaba desesperado y Haziel iba con Frank, diciéndole que podía que Sophie
necesitara algo, que subiera rápidamente a buscarla.
Alexandre había
dejado a Josette en su casa y conducía un alfa romeo 159 caminos a su casa.
Venia pensando en cómo hacerle para que Sophie lo olvidara, él quería demasiado
a Josette y Sophie impedía su camino. Él no quería hacerle daño pero si esa era
la única manera, lo haría. Además, Sophie estaba muy enferma, muy moribunda y
aunque la quería, eso no era suficiente para llevar a cabo su plan. Pyro sabía
que estaba haciendo un buen trabajo. Pyro era otro demonio, uno que había
ayudado a Jezebeth a que Sophie se enamorara extremadamente de Alexandre.
Alexandre iba a gran velocidad tratando de llegar a casa.
Frank llego a la
recamara de Sophie, tomo sus signos vitales, tomo la mascarilla de oxígeno y
acomodo bien a Sophie en su cama. Vio que respiraba. La cubrió con una manta y el dejo dormir.
Alexandre
llegaba a casa. Era hora que Sophie se quedara sola.
6.- And I'd give
up forever to touch you
Cause I know
that you feel me somehow
You're the
closest to heaven that I'll ever be
And I don't want
to go home right now
Y abandonaría
por siempre tocarte
Porque sé que me
sientes de algún modo
Tú estás más
cerca del cielo de lo que yo jamás estaré
Y no quiero irme
a casa justo ahora
Iris - Goo Goo
Dolls.
Dedicada en memoria de una
persona que ilumino mi vida, que sostuvo mi mano cuando todo estaba perdido y
ahora lo extraño más que nunca.
Alejandro, la música ha
muerto.
El fénix no volverá a
cantar.
Y una constelación brilla
más que nunca.
Link, te amo.
Christine, para siempre.
Alexandre le
llamaba a Sophie. Llamo a la casa ya que Sophie no contestaba en su celular.
Claire respondió.
-Buenas noches,
a quien busca?-
- ¿Se encuentra
Sophie? -
- Esta
indispuesta para contestar, quien la busca?-
- Alexandre
Dieu. Le podrías dejar un mensaje de mi parte?-
- Si joven
Alexandre. ¿Qué le diré?-
- Que realizare
un viaje muy largo, que me perdone por todo, que gracias por todo lo que hizo
por mí y que la esperare cuando pueda llegar y compartir la eternidad, gracias
Claire -
- Si no se
preocupe, yo le diré cuando se despierte, pero antes de que se despida, donde
está usted? La señorita Sophie lo ha intentado buscar -
- Estoy en Lyon,
espero Sophie me entienda, dile eso Claire, adiós.-
Claire se le
hizo muy extraña esa plática.
Alexandre
planeaba lo mismo que Sophie.
Él quería acabar
con su vida. Pero él no pensaba que Sophie había ofrecido su alma para que a él
no le sucediera nada malo. Y esos contratos eran "legales”, aparte de que
un suicida se iba a un limbo en el cual repetiría una condena infinita. Gabriel
cuidaba de Alexandre Él era ese
arcángel que en este caso simbolizaba la
resurrección y de la compasión. Aquel contrato en el que Sophie ofrecía su
alma, Gabriel y Jezebeth lo habían concluido, otorgándole a Alexandre el
cuidado máximo Aunque Gabriel pensaba
igual que Ylahiah ya que siempre había clausulas extrañas... Y esta era la 2a.
"Si el
dueño del alma ofrecida y/o vendida llega a soportar toda la condena que se le
impondrá en vida, podrá ir al paraíso al
igual que el ser por el que se sacrificó".
Gabriel iba tras
Alexandre. Alejo las piedras para que no tropezara. Alexandre entro a casa. Su
madre se había ido de vacaciones con una de las hermanas de Alexandre a España.
Él estaba solo. Se dirigió a la recamara que había sido de sus padres y que
estaba sola desde que su padre falleció
Gabriel sabia porque Alexandre entraba allí Su propósito era encontrar el arma de su
padre. Aunque Gabriel iba un paso adelante. Le había quitado las balas a la
pistola, en si la había descompuesto. Alexandre buscaba el arma en el closet
donde se guardaron todas las pertenencias de su padre.
-Bien, ahora a
escribirle a Josette - La había encontrado y se dirigía a su recamara.
Estaba pintada
en color blanco y en la pared, atrás de la cabecera de su cama estaba pintada
una frase con letras azul turquesa y una letra algo extravagante.
Estuve esperando por un chico como tú que llegara a mi vida.
Yo te enviare mi amor en un telegrama cuando todos traten de
alejarme de ti.
Te amare por siempre Christine.
Juntos hasta el final. Tu fantasma.
Cuando Sophie
fue a la casa de Alexandre, ella al ver que todo estaba en blanco (a excepción
de unos cuantos posters de Harry Potter) tomo un pincel y escribió eso.
Secretamente (solo ellos sabían) Sophie le decía Christine por una película, El
fantasma de la Opera. Sophie era gran
fan de la música y de la ópera, una vez en París estuvo por corta temporada en
la Opera Bastillé. Sophie le rogó a Alexandre que fuera con ella. Ambos fueron
a ver la obra. Y ese día fue la primera vez que Sophie se entregaba a alguien.
Desde aquel día, ella le decía Christine y ella era el fantasma porque según
era fea igual que el pobre fantasma.
Alexandre no lo
había quitado de la pared porque le gustaba verlo. Fue por una libreta y
escribió una pequeña nota para Josette. Tomo la pistola, apunto a su sien y
tiro del gatillo.
Gabriel se
empezó a reír al ver que Alexandre abría los ojos con sorpresa y observaba la
pistola de cerca.
-No se
equivocaba Ylahiah al decir que eras algo distraído - se sentó a su lado y rio.
Una llamada
sobresalto a Alexandre. Gabriel bostezo. Como siempre el llevaba la delantera.
El ángel de Alexane, la mejor amiga de Alexandre le había insistido a Alexane
para que le hablara a Alexandre en el punto y momento exacto.
-¿Bueno?-
-¡Alexandre
Dieu! Qué bueno que te encuentro! ¿Dónde diablos te habías escondido? ¡Todos te
hemos estado buscando!
-Estoy en Lyon,
pero ¿porque tanta insistencia en buscarme?-
-¡Porque son
vacaciones! Todos los biomédicos están organizando un viaje a Monte Carlo y Las
Vegas!!Vamos Alex! ¡Mis papás ya me dieron el permiso! ¡Anda ven conmigo!
Gabriel
disfrutaba la conversación mientras comía una manzana. Ylahiah apareció a su
lado.
-Gabriel,
disculpa que te moleste pero, ¡Mi Sophie! Se ha vuelto a drogar y ella ya no me
escucha!- Ylahiah lloraba.
-Ylahiah, si
lloras lastimas a Sophie. Ella necesita de tu risa, ella necesita un amigo que
le ayude a enfrentar su dolor y su pena- Gabriel daba un último mordisco a la
manzana y hacia aparecerse otra.
-¿Que está
haciendo tu pequeña Lotte por cierto?- Gabriel se empezaba a comer la manzana
que había aparecido.
-Se desmayó y
está durmiendo ya- Ylahiah dejaba de llorar.
-¡Pues ve! Este
es el momento de poder hablar con ella y lo sabes de sobra.-
-Si Gabriel,
gracias por aconsejarme-
Gabriel inclino
la cabeza diciendo que sí. Ylahiah desapareció. Alexandre seguía hablando con
Alexane sobre el viaje.
-No te iba a
llamar por diferentes razones, pero algo me motivo a hacerlo y anda! ¡Por favor
Alex! Vamos al viaje!-
-Lo pensare Al,
lo pensare-
-El viaje es el
22, pero por favor! Vamos!-
-Yo te llamo el 21
para ver si me animo va?-
- ¡Bien! Saludos
a Josette y a Sophie - Alexane decía eso y colgó.
Gabriel se
levantó y grito.
-¡Piensa bien
Alexandre! De todas maneras, Sophie ha hecho el más grande sacrificio y ya es
tarde-
Alexandre
escucho algo y volteo a todas partes. No había nadie más, bueno eso era lo que
pensaba.
Gabriel se
carcajeo.
-Ahora me
buscas? Déjame decirte que no me vas a encontrar por más que me busques y tengo
prohibido renegar de estar cuidándote por Sophie, porque sí, me caes mal- se
tiro a la cama y suspiro-
-Y para que lo
sepas, no hay manera que te suicides por mucho que lo intentes-.
Alexandre pensó
en ella y se acostó en la cama igual que estaba Gabriel.
-Duerme que yo
velare tu sueño igual que pidió Sophie, aunque jamás estén juntos de nuevo-
Hizo que Alexandre tuviera y se sintiera cansado, cerro sus parpados y se quedó
acostado a su lado, vigilando que nada le pasara.